primer semana de embarazo

La primer semana de embarazo siempre se empiezan a contar desde la fecha del primer día de la última regla, porque este es el único dato objetivo de que dispone su Ginecóloga(o), ya que la ovulación (que suele ocurrir aproximadamente 14 días después del inicio de la última regla) se puede preveer, pero nunca conocer con exactitud.

Por esta razón, las semanas de desarrollo del feto no suelen coincidir con las de embarazo y suele haber un desfase de dos semanas en el recuento. Es decir, a un embarazo de seis semanas le suele corresponder un embrión de cuatro semanas (si el ciclo menstrual dura menos de 28 días la diferencia será menor y si dura más será mayor).

El embarazo tiene una duración media de 40 semanas (38 de desarrollo fetal) que corresponden a diez meses lunares (de 28 días cada uno), es decir 280 días.

La fecha del parto se calcula añadiendo a la fecha de la última menstruación nueve meses más una semana.

La ecografía lo calcula con precisión

Cuando las reglas no son regulares, como ocurre por ejemplo con las mujeres que sufren el síndrome de ovario poliquístico las ovulaciones tampoco lo son y, por lo tanto, es imposible saber en qué momento se ha ovulado después de tener la última regla, y cuándo se ha producido la concepción.

En la ecografía del primer trimestre, que se realiza en las semanas 11-12, se mide al embrión para conocer las semanas reales de embarazo. Este dato es el verdaderamente certero, y no la fecha de la última regla. En la mayoría de los casos, coinciden pero cuando no ocurre así, la información más fiable es la de la ecografía.

Los Ginecólogos en Guadalajara empiezan a contar el embarazo desde el primer día de tu último ciclo menstrual (que por regla general es dos semanas antes de la ovulación) aunque, naturalmente, en ese momento aún no estabas embarazada. Lo cuentan así porque la mayoría de las mujeres no saben con exactitud cuándo ovulan, pero sí saben cuándo empezó su último periodo.

Tumor Anexial

Tumor anexial y sus aspectos clinicos

El tumor anexial representa una patología ginecológica frecuente e importante. El diagnóstico es complejo debido a que anatómicamente los anexos están formados por las trompas de Falopio, el ligamento redondo, los ovarios y las estructuras en el interior del ligamento redondo que se formaron a partir de los restos embrionarios.

El tumor anexial es el que crece afectando cualquiera de dichas estructuras. Otro de los desafíos diagnósticos está relacionado a la urgente necesidad de identificar procesos potencialmente malignos, basado en el concepto fundamental que el tratamiento temprano del cáncer está relacionado con una disminución de la morbilidad y mortalidad. La etiología de estos tumores varía considerablemente con la edad, 2 los más frecuentes son los de ovario. En general, el tumor anexial en niñas y mujeres posmenopáusicas tienen un riesgo importante de ser malignos, mientras que los que aparecen en la edad reproductiva tienen un riesgo bajo, frecuentemente se les llama “quistes funcionales“, que en la mayoría de los casos no requieren tratamiento y desaparecen espontáneamente, muchas veces sin siquiera haber sido advertido por la paciente. Se ha calculado que cerca de 1 de cada 10 mujeres tendrá un tumor anexial a lo largo de su vida, la mayoría de las cuales requerirá de una evaluación quirúrgica. Se conoce que el riesgo de que una lesión anexial sea de naturaleza maligna, aumenta con la edad y de modo tradicional el tumor ovárico que se presenta durante la menopausia es considerado como de alto riesgo de ser maligno, aumenta así el riesgo global de malignidad; para un tumor primitivo del ovario entre el 13 % de mujeres premenospáusicas y hasta el 45 % en las posmenopáusicas.

Teniendo en consideración la importancia clínica de esta entidad, se ha querido determinar la presencia de un tumor anexial teniendo en cuenta algunos aspectos clínicos y epidemiológicos.

El tratamiento depende de cada caso; en general pacientes en edad fértil -con tumores benignos de menos de 8 cm- bastará con seguimiento y control por 3 a 6 meses, donde el 80% de los casos se resolverá espontáneamente.

Aquellas pacientes en los extremos de la vida, con tumores de más de 8 cm o de características ecográficas sospechosas de malignidad, requieren de resolución quirúrgica inmediata.

Control Ginecológico

Se recomienda visitar a tu Ginecólogo en Guadalajara una vez al año, para revisar el método anticonceptivo y realizar exámenes habituales, como papanicolau y mamografía.

Primer mes de embarazo

 

¿Qué sucede en el primer mes de embarazo?

El embarazo se divide en tres trimestres. Cada trimestre dura poco más de 13 semanas. El primer mes  de embarazo marca el comienzo del primer trimestre.

Edad gestacional

El embarazo se mide usando la “edad gestacional”. La edad gestacional comienza el primer día del último periodo menstrual de la mujer (UPM).

La edad gestacional puede ser confusa. La mayoría de las personas piensa que el embarazo dura nueve meses. Y es verdad que la mujer está embarazada por aproximadamente nueve meses. Pero como el embarazo se mide desde el último periodo menstrual de la mujer, alrededor de 3 a 4 semanas antes de que esté, de hecho, embarazada, un embarazo a término se extiende por unas 40 semanas desde el UPM, es decir, casi 10 meses.

Muchas mujeres no recuerdan la fecha exacta del último periodo menstrual; pero no hay nada de qué preocuparse. La manera más segura de determinar la edad de gestación al principio del embarazo es mediante un ultrasonido realizado por tu Ginecóloga en GINEMED.

Semanas 1 a 2

Éstas son las dos primeras semanas del ciclo menstrual de la mujer, cuando tiene el periodo menstrual.  Unas dos semanas después, el óvulo más maduro se libera del ovario; esto se denomina ovulación. La ovulación puede ocurrir antes o después, según la duración del ciclo menstrual de cada mujer. El ciclo menstrual promedio es de 28 días.

Una vez liberado, el óvulo se desplaza por una trompa de Falopio hacia el útero. Si el óvulo se encuentra con un esperma, se combinan para formar una célula. Esto se denomina fertilización. Es muy probable que ocurra la fertilización si una mujer tiene relaciones sexuales vaginales sin protección durante los seis días que llevan a la ovulación.

Semanas 3 a 4

El óvulo fertilizado se traslada por la trompa de Falopio y se divide en más y más células. Llega al útero en 3 a 4 días después de la fertilización. Las células divididas forman una bola que flota libremente en el útero más o menos durante 2 a 3 días.

El embarazo comienza cuando la bola de células se adhiere al tejido del útero. Esto se denomina implantación. Suele comenzar a los 6 días después de la fertilización y tarda de 3 a 4 días en completarse, por lo que te recomendamos visitar a tu Ginecóloga en Guadalajara.

No siempre ocurre el embarazo. Hasta la mitad de todos los óvulos fertilizados se pierde durante la menstruación antes de completarse la implantación.

Primer mes de embarazo

 

¿Qué sucede en el primer mes de embarazo?

El embarazo se divide en tres trimestres. Cada trimestre dura poco más de 13 semanas. El primer mes  de embarazo marca el comienzo del primer trimestre.

Edad gestacional

El embarazo se mide usando la “edad gestacional”. La edad gestacional comienza el primer día del último periodo menstrual de la mujer (UPM).

La edad gestacional puede ser confusa. La mayoría de las personas piensa que el embarazo dura nueve meses. Y es verdad que la mujer está embarazada por aproximadamente nueve meses. Pero como el embarazo se mide desde el último periodo menstrual de la mujer, alrededor de 3 a 4 semanas antes de que esté, de hecho, embarazada, un embarazo a término se extiende por unas 40 semanas desde el UPM, es decir, casi 10 meses.

Muchas mujeres no recuerdan la fecha exacta del último periodo menstrual; pero no hay nada de qué preocuparse. La manera más segura de determinar la edad de gestación al principio del embarazo es mediante un ultrasonido realizado por tu Ginecóloga en GINEMED.

Semanas 1 a 2

Éstas son las dos primeras semanas del ciclo menstrual de la mujer, cuando tiene el periodo menstrual.  Unas dos semanas después, el óvulo más maduro se libera del ovario; esto se denomina ovulación. La ovulación puede ocurrir antes o después, según la duración del ciclo menstrual de cada mujer. El ciclo menstrual promedio es de 28 días.

Una vez liberado, el óvulo se desplaza por una trompa de Falopio hacia el útero. Si el óvulo se encuentra con un esperma, se combinan para formar una célula. Esto se denomina fertilización. Es muy probable que ocurra la fertilización si una mujer tiene relaciones sexuales vaginales sin protección durante los seis días que llevan a la ovulación.

Semanas 3 a 4

El óvulo fertilizado se traslada por la trompa de Falopio y se divide en más y más células. Llega al útero en 3 a 4 días después de la fertilización. Las células divididas forman una bola que flota libremente en el útero más o menos durante 2 a 3 días.

El embarazo comienza cuando la bola de células se adhiere al tejido del útero. Esto se denomina implantación. Suele comenzar a los 6 días después de la fertilización y tarda de 3 a 4 días en completarse, por lo que te recomendamos visitar a tu Ginecóloga en Guadalajara.

No siempre ocurre el embarazo. Hasta la mitad de todos los óvulos fertilizados se pierde durante la menstruación antes de completarse la implantación.

Endometriosis

Endometriosis: causas y sintomas

La endometriosis ocurre cuando las células del revestimiento del útero (matriz) crecen en otras áreas del cuerpo. Esto puede causar dolor, sangrado abundante, sangrado entre periodos y problemas para quedar embarazada (infertilidad) por lo que se recomienda visitar a tu Ginecóloga en Guadalajara.

Causas de la Endometriosis

Todos los meses, los ovarios de una mujer producen hormonas que le ordenan a las células del revestimiento del útero (matriz) hincharse y volverse más gruesas. El útero elimina estas células junto con sangre y tejido a través de la vagina cuando usted tiene el periodo.

La endometriosis ocurre cuando estas células crecen por fuera del útero en otras partes de su cuerpo. Este tejido se puede pegar a:

Ovarios

Intestinos

Recto

Vejiga

Revestimiento de la zona pélvica

Igualmente, puede crecer en otras zonas del cuerpo.

Estos crecimientos permanecen en su cuerpo, no se eliminan cuando se tiene el periodo, pero, al igual que las células en el útero, estos crecimientos reaccionan a las hormonas de los ovarios,  crecen y sangran cuando usted tiene el periodo. Con el tiempo, los crecimientos pueden agregar más tejidos y sangre. La acumulación de sangre y tejidos en el cuerpo provoca inflamación, dolor, cicatrices y otros síntomas.

No se sabe qué causa la endometriosis. Una idea que tienen los Ginecólogos en Guadalajara,  es que cuando usted tiene su periodo, las células pueden devolverse a través de las trompas de Falopio hasta la pelvis. Una vez allí, se fijan y se multiplican. Sin embargo, este flujo retrógrado del periodo se produce en muchas mujeres. Los investigadores piensan que el sistema inmunitario en las mujeres con endometriosis puede causar la afección.

La endometriosis es común. A veces, puede ser hereditaria. La endometriosis probablemente comienza cuando una mujer empieza a tener periodos. Sin embargo, generalmente no se diagnostica hasta la edad de 25 a 35 años.

Usted tiene más probabilidad de presentar endometriosis si:

Tiene una madre o hermana con esta enfermedad.

Comenzó la menstruación a una edad temprana.

Nunca ha tenido hijos.

Tiene periodos menstruales frecuentes o periodos que duran 7 días o más.

Tiene un himen cerrado, que bloquea el flujo de sangre menstrual durante el periodo.

Síntomas de la endometriosis

El dolor es el principal síntoma de la endometriosis. Usted puede tener:

Periodos dolorosos.

Dolor abdominal bajo antes y durante la menstruación.

Calambres por una o dos semanas antes y durante la menstruación (los calambres pueden ser permanentes y pueden ser sordos o muy intensos).

Dolor durante o después de la relación sexual.

Dolor con las deposiciones.

Dolor pélvico o lumbago que puede presentarse en cualquier momento.

Es posible que no se manifieste ningún síntoma. Algunas mujeres con mucho tejido en la pelvis no sienten absolutamente ningún dolor, mientras que algunas con enfermedad leve presentan dolor intenso.

 

Endoscopía Ginecológica

 

Endoscopía Ginecológica como tratamiento

La Endoscopía Ginecológica es una disciplina quirúrgica que emplean los Ginecólogos en Guadalajara, mediante  instrumentos ópticos, especialmente diseñados para ayudar al diagnóstico de los desórdenes o patologías más frecuentes en la mujer, como es el caso de ciertas causas de infertilidad, de pequeñas hemorragias vaginales o pólipos endometriales, entre otros. La endoscopia ginecológica utiliza para estos fines la histeroscopía y la laparoscopía.

La endoscopia ginecológica tal como hoy la entendemos ha sido posible gracias a que en los últimos años se ha producido una importante evolución en las técnicas y a que los equipos se han sofisticado y miniaturizado.

Cuando es necesario realizar alguna actuación quirúrgica, los modernos fármacos anestésicos han tenido también gran importancia en este desarrollo. Son muy eficaces y de acción breve y sus efectos secundarios se han reducido, de forma que pueden emplearse eficazmente en asistencia ambulatoria. Esto ha conducido, entre otros avances, a la aparición de la denominada cirugía mínimamente invasiva, que recibe este nombre porque se emplean muy pequeñas incisiones que se realizan de forma ambulatoria.

Cirugía ginecológica ambulatoria

La cirugía endoscópica ginecológica es una disciplina moderna que reúne los avances de la endoscopia ginecológica y de la cirugía mínimamente invasiva y que permite realizar una serie de intervenciones quirúrgicas sin necesidad de ingreso. La recuperación es rápida, lo que permite a las pacientes regresar de inmediato a su actividad cotidiana. Se emplea anestesia local, regional o bien sedación (anestesia general superficial y de corta duración) y tiene lugar en un quirófano completamente equipado, para mayor seguridad.

La cirugía ginecológica ambulatoria emplea modernos aparatos ópticos, como el histeroscopio, que se introduce a través del cuello del útero, o el laparoscopio, mediante una incisión mínima en el ombligo.

Histeroscopía

La histeroscopía diagnóstica se trata de un procedimiento incruento, que permite obtener la visión directa del interior de la cavidad uterina o matriz. Para ello se introduce un pequeño telescopio llamado histeroscopio, cuyo grosor es de sólo 4 milímetros, a través del cuello uterino.

No es necesario practicar puntos o suturas ni incisiones en la piel, porque se emplea el orificio natural del cuello del útero. La intervención se realiza habitualmente sin necesidad de anestesia, si bien en ocasiones se realiza con anestesia local. Suele durar entre 20 y 30 minutos y se realiza de forma ambulatoria.

Histeroscopía quirúrgica

En aquellos casos en los que debe extirparse un pólipo endometrial por ejemplo, la histeroscopía quirúrgica permite su extracción mediante una intervención muy simple técnicamente, que se realiza frecuentemente con anestesia local o regional.

Para ello se emplea un histeroscopio quirúrgico que permite introducir los instrumentos necesarios para realizar actuaciones operatorias resolutivas sobre éste y otros problemas endometriales o uterinos (miomas).

Laparoscopía

La laparoscopía es una técnica de cirugía mínimamente invasiva que permite acceder al interior de la cavidad abdominal sin la necesidad de realizar una intervención a cielo abierto.

Este procedimiento se realiza bajo sedación anestésica y la recuperación es rápida, ya que tan sólo se precisan entre 2 y 3 horas para recibir el alta. Su utilidad radica en que nos permite la visualización de los órganos genitales internos como el útero, los ovarios y las trompas de Falopio, con lo que es posible llegar a un diagnóstico en casos de dolor crónico pélvico o de esterilidad conyugal, entre otros.

Ventajas de la cirugía endoscópica ginecológica

La recuperación es mejor y más rápida que en la cirugía clásica, ya que las intervenciones son muy breves y el ingreso en el centro médico es de muy breve duración, de modo que la posibilidad de infecciones postoperatorias es menor que en la cirugía convencional.

Se generan, asimismo, menos gastos y puede realizarse en unidades quirúrgicas de pequeño tamaño, por lo que el coste de los procedimientos es menor que si éstos tienen lugar en hospitales o en clínicas de gran tamaño.

Cabe destacar que las técnicas quirúrgicas que se emplean son modernas y cuidadosas, y que los procedimientos anestésicos permiten una rápida recuperación y tienen muy pocos efectos secundarios.

Utilidad de la cirugía endoscópica ginecológica

Mediante endoscopia ginecológica es posible conocer sin intervenciones quirúrgicas el origen de hemorragias vaginales o alteraciones anatómicas. Podemos discernir entre:

Alteraciones del endometrio (atrofias o hiperplasias).

Pólipos endometriales.

Adherencias del endometrio.

Tabiques uterinos o malformaciones de útero.

Miomas (tumoraciones benignas).

La cirugía endoscópica ginecológica permite operar sin ingreso:

Endometriosis.

Tumores de ovario.

Es el método más rápido para realizar una ligadura de trompas.

Se utiliza muy eficazmente para el diagnóstico de ciertos casos de infertilidad.

Endoscopía Ginecológica

 

Endoscopía Ginecológica como tratamiento

La Endoscopía Ginecológica es una disciplina quirúrgica que emplean los Ginecólogos en Guadalajara, mediante  instrumentos ópticos, especialmente diseñados para ayudar al diagnóstico de los desórdenes o patologías más frecuentes en la mujer, como es el caso de ciertas causas de infertilidad, de pequeñas hemorragias vaginales o pólipos endometriales, entre otros. La endoscopia ginecológica utiliza para estos fines la histeroscopía y la laparoscopía.

La endoscopia ginecológica tal como hoy la entendemos ha sido posible gracias a que en los últimos años se ha producido una importante evolución en las técnicas y a que los equipos se han sofisticado y miniaturizado.

Cuando es necesario realizar alguna actuación quirúrgica, los modernos fármacos anestésicos han tenido también gran importancia en este desarrollo. Son muy eficaces y de acción breve y sus efectos secundarios se han reducido, de forma que pueden emplearse eficazmente en asistencia ambulatoria. Esto ha conducido, entre otros avances, a la aparición de la denominada cirugía mínimamente invasiva, que recibe este nombre porque se emplean muy pequeñas incisiones que se realizan de forma ambulatoria.

Cirugía ginecológica ambulatoria

La cirugía endoscópica ginecológica es una disciplina moderna que reúne los avances de la endoscopia ginecológica y de la cirugía mínimamente invasiva y que permite realizar una serie de intervenciones quirúrgicas sin necesidad de ingreso. La recuperación es rápida, lo que permite a las pacientes regresar de inmediato a su actividad cotidiana. Se emplea anestesia local, regional o bien sedación (anestesia general superficial y de corta duración) y tiene lugar en un quirófano completamente equipado, para mayor seguridad.

La cirugía ginecológica ambulatoria emplea modernos aparatos ópticos, como el histeroscopio, que se introduce a través del cuello del útero, o el laparoscopio, mediante una incisión mínima en el ombligo.

Histeroscopía

La histeroscopía diagnóstica se trata de un procedimiento incruento, que permite obtener la visión directa del interior de la cavidad uterina o matriz. Para ello se introduce un pequeño telescopio llamado histeroscopio, cuyo grosor es de sólo 4 milímetros, a través del cuello uterino.

No es necesario practicar puntos o suturas ni incisiones en la piel, porque se emplea el orificio natural del cuello del útero. La intervención se realiza habitualmente sin necesidad de anestesia, si bien en ocasiones se realiza con anestesia local. Suele durar entre 20 y 30 minutos y se realiza de forma ambulatoria.

Histeroscopía quirúrgica

En aquellos casos en los que debe extirparse un pólipo endometrial por ejemplo, la histeroscopía quirúrgica permite su extracción mediante una intervención muy simple técnicamente, que se realiza frecuentemente con anestesia local o regional.

Para ello se emplea un histeroscopio quirúrgico que permite introducir los instrumentos necesarios para realizar actuaciones operatorias resolutivas sobre éste y otros problemas endometriales o uterinos (miomas).

Laparoscopía

La laparoscopía es una técnica de cirugía mínimamente invasiva que permite acceder al interior de la cavidad abdominal sin la necesidad de realizar una intervención a cielo abierto.

Este procedimiento se realiza bajo sedación anestésica y la recuperación es rápida, ya que tan sólo se precisan entre 2 y 3 horas para recibir el alta. Su utilidad radica en que nos permite la visualización de los órganos genitales internos como el útero, los ovarios y las trompas de Falopio, con lo que es posible llegar a un diagnóstico en casos de dolor crónico pélvico o de esterilidad conyugal, entre otros.

Ventajas de la cirugía endoscópica ginecológica

La recuperación es mejor y más rápida que en la cirugía clásica, ya que las intervenciones son muy breves y el ingreso en el centro médico es de muy breve duración, de modo que la posibilidad de infecciones postoperatorias es menor que en la cirugía convencional.

Se generan, asimismo, menos gastos y puede realizarse en unidades quirúrgicas de pequeño tamaño, por lo que el coste de los procedimientos es menor que si éstos tienen lugar en hospitales o en clínicas de gran tamaño.

Cabe destacar que las técnicas quirúrgicas que se emplean son modernas y cuidadosas, y que los procedimientos anestésicos permiten una rápida recuperación y tienen muy pocos efectos secundarios.

Utilidad de la cirugía endoscópica ginecológica

Mediante endoscopia ginecológica es posible conocer sin intervenciones quirúrgicas el origen de hemorragias vaginales o alteraciones anatómicas. Podemos discernir entre:

Alteraciones del endometrio (atrofias o hiperplasias).

Pólipos endometriales.

Adherencias del endometrio.

Tabiques uterinos o malformaciones de útero.

Miomas (tumoraciones benignas).

La cirugía endoscópica ginecológica permite operar sin ingreso:

Endometriosis.

Tumores de ovario.

Es el método más rápido para realizar una ligadura de trompas.

Se utiliza muy eficazmente para el diagnóstico de ciertos casos de infertilidad.

Prolapso

Prolapso de órganos pélvicos

El Prolapso de órganos pélvicos es el descenso de los genitales internos de la mujer a través de la vagina. Se presenta habitualmente en mujeres peri o post menopáusicas, sobre 50 años. El gran evento asociado a la posibilidad de prolapso genital es la presencia de partos vaginales previos.

En general, a mayor número de partos vaginales y niños de mayor peso al nacer, el riesgo de prolapso genital aumenta. Por esto, la gran medida preventiva es un adecuado control del embarazo y la atención del parto por su Ginecólogo en Guadalajara.

Las pacientes que consultan por esta dolencia, son habitualmente mujeres post menopáusicas que acusan peso y masa vaginal, asociado -en la mitad de los casos- con escape involuntario de orina (incontinencia urinaria).

El diagnóstico es clínico -con historia y examen físico- se puede solicitar una ecografía transvaginal para descartar otras patologías ginecológicas y en el caso de incontinencia urinaria, se confirma con un examen denominado cistomanometría.

El tratamiento es habitualmente quirúrgico, y lo que se intenta es reparar las estructuras dañadas. En esta área, ha tenido gran desarrollo el uso de mallas protésicas, que buscan mantener las estructuras genitales en su lugar y corregir la incontinencia urinaria cuando es necesario.

El prolapso de órganos pélvicos femenino (POP) es una de las indicaciones más comunes dentro de las cirugías ginecológicas. Entre un 7,5-14% de las histerectomías realizadas tiene como causa el Prolapso de órganos pélvicos. El estudio Women´s Health Initiative (WHI) describe que un 41% de mujeres no histerectomizadas y el 38% de las mujeres histerectomizadas tenían algún tipo de prolapso. En este mismo trabajo, el prolapso del compartimento anterior siempre fue el más frecuente, tanto en mujeres nulíparas como en multíparas y en mujeres histerectomizadas versus las no histerectomizadas.

Prolapso

Prolapso de órganos pélvicos

El Prolapso de órganos pélvicos es el descenso de los genitales internos de la mujer a través de la vagina. Se presenta habitualmente en mujeres peri o post menopáusicas, sobre 50 años. El gran evento asociado a la posibilidad de prolapso genital es la presencia de partos vaginales previos.

En general, a mayor número de partos vaginales y niños de mayor peso al nacer, el riesgo de prolapso genital aumenta. Por esto, la gran medida preventiva es un adecuado control del embarazo y la atención del parto por su Ginecólogo en Guadalajara.

Las pacientes que consultan por esta dolencia, son habitualmente mujeres post menopáusicas que acusan peso y masa vaginal, asociado -en la mitad de los casos- con escape involuntario de orina (incontinencia urinaria).

El diagnóstico es clínico -con historia y examen físico- se puede solicitar una ecografía transvaginal para descartar otras patologías ginecológicas y en el caso de incontinencia urinaria, se confirma con un examen denominado cistomanometría.

El tratamiento es habitualmente quirúrgico, y lo que se intenta es reparar las estructuras dañadas. En esta área, ha tenido gran desarrollo el uso de mallas protésicas, que buscan mantener las estructuras genitales en su lugar y corregir la incontinencia urinaria cuando es necesario.

El prolapso de órganos pélvicos femenino (POP) es una de las indicaciones más comunes dentro de las cirugías ginecológicas. Entre un 7,5-14% de las histerectomías realizadas tiene como causa el Prolapso de órganos pélvicos. El estudio Women´s Health Initiative (WHI) describe que un 41% de mujeres no histerectomizadas y el 38% de las mujeres histerectomizadas tenían algún tipo de prolapso. En este mismo trabajo, el prolapso del compartimento anterior siempre fue el más frecuente, tanto en mujeres nulíparas como en multíparas y en mujeres histerectomizadas versus las no histerectomizadas.