Edema

Edema durante el embarazo

El edema, o retención de líquidos en las piernas y los brazos se nota sobre todo hacia el final de la gestación y sobre todo cuando hace calor y por la noche. Las manos, los pies y los tobillos se hinchan, los anillos ya no te caben y los zapatos te quedan apretados y te duelen. En algunos casos, el edema de embarazo se puede ver incluso en la cara (retención de agua).

La retención de agua es causadas por las hormonas del embarazo. En un edema los vasos sanguíneos se dilatan y pierden elasticidad.

Es la hinchazón de alguna parte del cuerpo ocasionada por una acumulación de líquido en los tejidos. Es blanda y cede cuando se presiona.

el Edema en el embarazo, suele estar causado por la retención de líquidos y el aumento del volumen sanguíneo, debido a que la presión que ejerce el útero sobre los vasos sanguíneos dificulta el retorno de la sangre al corazón. Otras alteraciones, como hipertensión arterial, problemas cardíacos o renales, favorecen también la aparición de edemas.

Los edemas en las piernas pueden ser normales, pero cuando se extienden a las muñecas, la cara y el cuello conviene acudir inmediatamente a su Ginecóloga(o) porque podría tratarse de una complicación importante.

Síntomas

Molesta, sensación de hormigueo en los dedos. El edema suele hacerse más visible a última hora del día y desaparecer con el reposo nocturno.

Tratamiento

Si la hinchazón solo afecta a los tobillos, es aconsejable descansar con las piernas en alto, caminar durante al menos una hora diaria y realizar ejercicios con los pies: tumbada sobre la espalda, subir y bajar las punteras durante tres minutos. También pueden ayudar unas medias especiales, pero lo fundamental es tomar las medidas anteriores. Cuando aparece en otras partes del cuerpo hay que acudir a su control de embarazo con su Ginecólogo en Guadalajara, que pondrá un tratamiento si es preciso.

Flatulencia

Flatulencia durante el embarazo

Todas las personas, embarazadas o no, sufren de flatulencia. Te sorprenderás al saber que, en promedio, un individuo produce entre 1 y 4 pintas (0,5 y 1,8 litros) de gas por día y expulsa gases alrededor de 14 a 23 veces durante el día. Sin embargo, ahora que estás embarazada, puede que expulses más gases de lo habitual y que sientas que se te hincha el estómago al poco rato de comer.

¿Por qué sucede esto? La primera razón es que durante el embarazo tienes niveles mucho más altos de progesterona, una hormona que relaja el tejido muscular liso de todo tu cuerpo, incluido el de tu sistema digestivo. Esta relajación hace más lenta la digestión, lo cual te puede producir flatulencia, hinchazón en el estómago, eructos y gases, y crear, por lo general, sensaciones desagradables en tu barriga, especialmente después de una comida abundante.

La flatulencia es un trastorno muy común a partir del segundo mes de embarazo, debido a los cambios que se producen en el aparato digestivo y al aumento del tamaño del útero.

Síntomas de flatulencia

Dolor y distensión abdominal, sensación de saciedad. Si el dolor es agudo y se acompaña de vómitos, diarrea o pérdida de peso, la flatulencia puede ser un síntoma más de algún trastorno físico, que siempre hay que comentar con el médico para combatirlo lo antes posible.

Tratamiento

La prevención es primordial. Será más difícil que se formen gases si la embarazada procura comer despacio, con tiempo suficiente y tranquilidad, masticando muy bien los alimentos. Además, se deben evitar los productos que aceleran la formación de gases, como son la coliflor, el repollo, las pipas, el exceso de cereales, las bebidas gaseosas…

Los Ginecólogos en Guadalajara, para aliviar las molestias que provoca este problema, recomiendan tomar una infusión de menta o poleo que no esté muy concentrada. Si este remedio resulta insuficiente, su Ginecóloga(o) puede prescribir un fármaco que no perjudique al futuro bebé.

Flatulencia

Flatulencia durante el embarazo

Todas las personas, embarazadas o no, sufren de flatulencia. Te sorprenderás al saber que, en promedio, un individuo produce entre 1 y 4 pintas (0,5 y 1,8 litros) de gas por día y expulsa gases alrededor de 14 a 23 veces durante el día. Sin embargo, ahora que estás embarazada, puede que expulses más gases de lo habitual y que sientas que se te hincha el estómago al poco rato de comer.

¿Por qué sucede esto? La primera razón es que durante el embarazo tienes niveles mucho más altos de progesterona, una hormona que relaja el tejido muscular liso de todo tu cuerpo, incluido el de tu sistema digestivo. Esta relajación hace más lenta la digestión, lo cual te puede producir flatulencia, hinchazón en el estómago, eructos y gases, y crear, por lo general, sensaciones desagradables en tu barriga, especialmente después de una comida abundante.

La flatulencia es un trastorno muy común a partir del segundo mes de embarazo, debido a los cambios que se producen en el aparato digestivo y al aumento del tamaño del útero.

Síntomas de flatulencia

Dolor y distensión abdominal, sensación de saciedad. Si el dolor es agudo y se acompaña de vómitos, diarrea o pérdida de peso, la flatulencia puede ser un síntoma más de algún trastorno físico, que siempre hay que comentar con el médico para combatirlo lo antes posible.

Tratamiento

La prevención es primordial. Será más difícil que se formen gases si la embarazada procura comer despacio, con tiempo suficiente y tranquilidad, masticando muy bien los alimentos. Además, se deben evitar los productos que aceleran la formación de gases, como son la coliflor, el repollo, las pipas, el exceso de cereales, las bebidas gaseosas…

Los Ginecólogos en Guadalajara, para aliviar las molestias que provoca este problema, recomiendan tomar una infusión de menta o poleo que no esté muy concentrada. Si este remedio resulta insuficiente, su Ginecóloga(o) puede prescribir un fármaco que no perjudique al futuro bebé.

Flujo

Flujo durante el embarazo

Es bastante común tener más flujo vaginal durante el embarazo. Lo que notas probablemente sea una leucorrea normal, es decir, el flujo vaginal blanquecino, inodoro o con olor suave, que percibías de vez en cuando en tu ropa interior antes de quedar embarazada. Es una secreción de la vagina y la vulva que protege el aparato genital de infecciones.

Aunque la cantidad de flujo vaginal varía de una mujer a otra, lo normal es que aumente durante la gestación por influencia de las hormonas. Además, en el embarazo, este fluido forma el llamado tapón mucoso, una barrera que bloquea el cuello uterino y protege al feto de posibles infecciones. Habitualmente, este tapón se expulsa unos días o unas horas antes del parto.

Cuándo acudir con su Ginecóloga(o)

Si el flujo vaginal huele, produce dolor, picor o sensación de ardor, o tiene color amarillento o verdoso, la mujer debe consultar inmediatamente con su Ginecólogo, porque estos cambios podrían deberse al indicio de una infección o a un desequilibrio de la flora vaginal normal.

Los Ginecólogos en Guadalajara le indicarán el tratamiento más adecuado y, antes del parto, comprobará que la infección se ha curado completamente. Las infecciones vaginales deben ser detectadas y tratadas lo antes posible porque, de lo contrario, podrían provocar un aborto o un parto prematuro.

Tratamiento

Para prevenir las infecciones se recomienda usar a diario ropa interior de algodón transpirable. Además, hay que tener la precaución de limpiar la zona genital de delante hacia atrás, así se evita la entrada de restos fecales en la vagina. Para la higiene diaria se usarán jabones o geles de pH neutro; están contraindicadas las irrigaciones vaginales. Después de lavarse, siempre hay que secarse muy bien. A ser posible, se prescindirá de salvaslips y, si son necesarios, se utilizarán solo los que transpiren.

Fiebre

Fiebre durante el embarazo

Muchas mujeres embarazadas se pueden preguntar si una fiebre durante el embarazo puede hacerle daño a su bebé si esta ocurre cuando están embarazadas. Los estudios han demostrado que tener una fiebre alta o entrar a saunas o baños termales durante el embarazo puede derivar en el riesgo de experimentar defectos en el bebé como la espina bífida por lo que tenemos que tomarlo como algo muy serio. Aumento de la temperatura corporal por encima de 36,5 grados a primera hora del día y 37,5 grados por la tarde. La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. Aparece cuando el organismo está sufriendo una infección o como reacción a una agresión externa, por ejemplo: insolación, irritación, quemadura, deshidratación, una sustancia dañina…

Síntomas

Aunque no siempre lo notemos, cuando sube la temperatura aumenta también la frecuencia del pulso y del ritmo respiratorio. Sin embargo, lo normal es enterarse por otras cosas: dolor de cabeza, escalofríos, sensación de calor, enrojecimiento del rostro, sequedad de la piel… La fiebre también puede causar mucha sed, debilidad, dolores musculares, inquietud o insomnio.

Riesgos

Si la temperatura alta se mantiene durante más de 24 horas, puede causar graves daños en el futuro bebé, entre ellos, cardiopatía, defectos del tubo neuronal, alteraciones gastrointestinales o labio leporino. También aumenta la posibilidad de aborto espontáneo. El riesgo de alteraciones es más alto durante el primer trimestre del embarazo, pero se prolonga hasta el final.

Tratamiento

Durante la gestación no se debe tomar ningún fármaco que no haya sido prescrito por su Ginecóloga(o) Por eso, cuando la fiebre aparece, y sobre todo si se mantiene durante dos o tres horas, la futura mamá debe acudir al facultativo. El Ginecólogo en Guadalajara le indicará el modo más adecuado de bajarla sin perjudicar al futuro bebé, y diagnosticará y tratará la causa que la está provocando.

Fatiga

Fatiga durante el embarazo

La fatiga es muy común en los primeros tres meses y tiende a regresar al final del embarazo. Algunas mujeres se sienten cansadas durante todo el embarazo. Otras casi nunca disminuyen su ritmo en lo más mínimo.

Causas

Debido a los cambios hormonales, es absolutamente normal tener sensación de cansancio, sobre todo durante el tercer y cuarto mes de embarazo y en las semanas previas al parto. Pero cuando el cansancio es muy acusado, puede deberse a una carencia nutritiva que hay que detectar. Las deficiencias de hierro, vitaminas B5, H y ácido fólico son las más comunes, y suelen acompañarse de otros trastornos, además de fatiga. Otras causas habituales de cansancio son la tensión baja y el exceso de trabajo, sea físico o intelectual.

Síntomas

La futura madre se encuentra agotada, está irritable, tiene leves dificultades respiratorias, falta de entusiasmo y de energía, le cuesta concentrarse y se muestra muy sensible. En casos extremos, si la fatiga no se trata y se prolonga, acaba produciendo depresión y debilitamiento físico. Es importante combatirla a tiempo.

Tratamiento

La mejor terapia contra la fatiga consiste en alimentarse bien y tener horarios de comidas regulares. La dieta variada y equilibrada puede asegurar la aportación necesaria de vitaminas y minerales. También es beneficioso realizar algún tipo de ejercicio físico suave, por ejemplo, pasear, nadar, practicar yoga para embarazadas y los ejercicios de relajación y respiración que se enseñan en los cursos de educación maternal (los deportes violentos o de competición están contraindicados durante el embarazo). Además, la futura madre debe evitar cualquier tarea que implique un exceso de esfuerzo físico o mental y reducir el ritmo de trabajo en las últimas semanas de gestación. Si su Ginecóloga(o) lo considera necesario, le recetará un suplemento de hierro o de otro tipo. En algunos casos, recomienda un complejo vitamínico ya antes del embarazo.

En estos meses los Ginecólogos en Guadalajara recomiendan no abusar de las bebidas estimulantes (café, té, refrescos de cola) porque pueden dañar al bebé.