Contracción

 

Contracción durante el embarazo

La contracción durante el embarazo consisten en movimientos involuntarios e intermitentes de relajación y tensión de la fibra muscular uterina.

Esta actividad contráctil es constante a lo largo de toda la vida, pero durante el parto resulta especialmente importante porque, gracias a su acción, el cuello uterino se dilata y se borra para que el feto pueda salir. La hormona encargada de la contracción del útero es la oxitocina, que entra en acción al final del embarazo, y durante el parto y la lactancia. Por eso, en caso de que las contracciones sean débiles o inexistentes, la Ginecóloga(o) le suministra a la embarazada oxitocina por goteo, para acelerar o recuperar el ritmo idóneo y que el parto pueda progresar.

Cómo se perciben

La contracción comienza siendo muy suave, indolora y esporádica, pero, a partir del último trimestre, aumenta su frecuencia. A medida que se aproxima el momento del parto, son de mayor intensidad y más perceptibles. Se nota que el abdomen se endurece y después que el músculo se relaja de nuevo. Si son escasas e irregulares, no hay razón para alarmarse, pero cuando se producen a intervalos regulares, habrá que consultar con el médico inmediatamente, aun cuando esté lejana la fecha del parto. Las contracciones uterinas se mantienen durante el alumbramiento y también durante el puerperio, aunque ya de forma más suave. En esta última fase, favorecen la recuperación del útero y la vuelta a su tamaño normal.

Cómo distinguir las contracciones de parto

En primer lugar, conviene anotar el tiempo que transcurre entre una contracción y otra. Cuando el parto está próximo, se repiten cada cinco minutos aproximadamente, y este intervalo se acorta poco a poco. Su duración varía de 30 a 70 segundos (se contabiliza el tiempo que dura el endurecimiento del abdomen, no el dolor). Además hay que comprobar que no cesan con el reposo ni con un cambio de postura.

La contracción que no conduce al parto, llamada de Braxton Hicks, no son eficaces, y tienen un ritmo irregular. También pueden ser dolorosas. Se producen, sobre todo, a última hora del día o después de realizar esfuerzos físicos. En general, se detienen con el descanso o cambiando de posición, aunque es recomendable asistir a su Ginecóloga en Guadalajara para un chequeo.

Contracción

 

Contracción durante el embarazo

La contracción durante el embarazo consisten en movimientos involuntarios e intermitentes de relajación y tensión de la fibra muscular uterina.

Esta actividad contráctil es constante a lo largo de toda la vida, pero durante el parto resulta especialmente importante porque, gracias a su acción, el cuello uterino se dilata y se borra para que el feto pueda salir. La hormona encargada de la contracción del útero es la oxitocina, que entra en acción al final del embarazo, y durante el parto y la lactancia. Por eso, en caso de que las contracciones sean débiles o inexistentes, la Ginecóloga(o) le suministra a la embarazada oxitocina por goteo, para acelerar o recuperar el ritmo idóneo y que el parto pueda progresar.

Cómo se perciben

La contracción comienza siendo muy suave, indolora y esporádica, pero, a partir del último trimestre, aumenta su frecuencia. A medida que se aproxima el momento del parto, son de mayor intensidad y más perceptibles. Se nota que el abdomen se endurece y después que el músculo se relaja de nuevo. Si son escasas e irregulares, no hay razón para alarmarse, pero cuando se producen a intervalos regulares, habrá que consultar con el médico inmediatamente, aun cuando esté lejana la fecha del parto. Las contracciones uterinas se mantienen durante el alumbramiento y también durante el puerperio, aunque ya de forma más suave. En esta última fase, favorecen la recuperación del útero y la vuelta a su tamaño normal.

Cómo distinguir las contracciones de parto

En primer lugar, conviene anotar el tiempo que transcurre entre una contracción y otra. Cuando el parto está próximo, se repiten cada cinco minutos aproximadamente, y este intervalo se acorta poco a poco. Su duración varía de 30 a 70 segundos (se contabiliza el tiempo que dura el endurecimiento del abdomen, no el dolor). Además hay que comprobar que no cesan con el reposo ni con un cambio de postura.

La contracción que no conduce al parto, llamada de Braxton Hicks, no son eficaces, y tienen un ritmo irregular. También pueden ser dolorosas. Se producen, sobre todo, a última hora del día o después de realizar esfuerzos físicos. En general, se detienen con el descanso o cambiando de posición, aunque es recomendable asistir a su Ginecóloga en Guadalajara para un chequeo.

Estudio Genético

Estudio genético  en parejas

Consiste en un estudio genético exhaustivo de la pareja y permite identificar si tienen un riesgo elevado de desarrollar trastornos genéticos o de que los sufra su descendencia.

Cómo se realiza

La genética brinda a las parejas la oportunidad de conocer si existe riesgo de que una malformación congénita se repita en la familia o se presente por primera vez. Con este estudio se explica a los padres las causas, las complicaciones médicas, el tipo de tratamiento si existe y la posibilidad de evitar el problema. Puede solicitarse antes de la concepción o después.

El estudio genético se completa con el ofrecimiento de un diagnóstico prenatal e información acerca de técnicas de reproducción asistida o sobre métodos de planificación familiar. Son muchas las pruebas que permiten detectar ciertos defectos y trastornos cromosómicos o bioquímicos durante el embarazo: amniocentesis, biopsia de vellosidades coriales, estudio de la sangre fetal por cordocentesis, análisis de sangre materna, ecografía, supervisión electrónica fetal en embarazos de alto riesgo

Para un diagnóstico exacto, el genetista exige una documentación amplia y detallada de la pareja, y elabora un árbol genealógico que incluye los antecedentes familiares y el estado de salud de tres generaciones: padres, hermanos e hijos, tíos y abuelos. El diagnóstico definitivo de muchos trastornos genéticos viene determinado por el fenotipo (cualidades físicas). Se valora especialmente la descripción física y los informes médicos de hijos muertos antes de nacer, durante el nacimiento o en los primeros meses. La conservación de tejido fetal resulta también muy valiosa para el diagnóstico.

A quién se recomienda

No es necesario generalizar el consejo genético a toda la población. Su Ginecólogo en Guadalajara lo recomienda en casos de:

– Antecedentes familiares de algún padecimiento genético conocido o alguna circunstancia patológica recurrente.

– Haber tenido un hijo con una malformación en una o varias partes del cuerpo: oreja deforme, exceso o defecto de dedos, asimetría en las extremidades superiores o inferiores, tamaño de la cabeza desproporcionado en relación con el cuerpo, etc.

– Haber tenido un hijo con alguna alteración metabólica.

– Haber tenido un hijo con alteraciones del crecimiento y retraso en el desarrollo, más si se asocia a signos dismórficos menores (alteraciones de un dedo, oreja, etc.).

– Haber tenido un hijo con ambigüedad genital.

Infertilidad y esterilidad.

Maternidad tardía (a partir de los 35 años).

– En caso de consanguinidad entre la pareja.

– Si la pareja sufre un padecimiento de origen genético.

– En caso de enfermedades genéticas degenerativas o de problemas de conducta cuyo origen sea genético (esquizofrenia).

– Exposición a agentes potencialmente mutagénicos o teratógenos (radiaciones, virus, bacterias, ciertos medicamentos, consumo de tabaco o alcohol, etc.).

Pruebas de diagnóstico

Cuando su Ginecóloga(o) sospecha que la pareja puede transmitir a su futuro bebé una alteración genética recomienda el consejo genético. Un genetista determina cuál es el riesgo aproximado y, si es muy elevado, puede recomendar una prueba de diagnóstico prenatal, por ejemplo, la amniocentesis.

Estudio Genético

Estudio genético  en parejas

Consiste en un estudio genético exhaustivo de la pareja y permite identificar si tienen un riesgo elevado de desarrollar trastornos genéticos o de que los sufra su descendencia.

Cómo se realiza

La genética brinda a las parejas la oportunidad de conocer si existe riesgo de que una malformación congénita se repita en la familia o se presente por primera vez. Con este estudio se explica a los padres las causas, las complicaciones médicas, el tipo de tratamiento si existe y la posibilidad de evitar el problema. Puede solicitarse antes de la concepción o después.

El estudio genético se completa con el ofrecimiento de un diagnóstico prenatal e información acerca de técnicas de reproducción asistida o sobre métodos de planificación familiar. Son muchas las pruebas que permiten detectar ciertos defectos y trastornos cromosómicos o bioquímicos durante el embarazo: amniocentesis, biopsia de vellosidades coriales, estudio de la sangre fetal por cordocentesis, análisis de sangre materna, ecografía, supervisión electrónica fetal en embarazos de alto riesgo

Para un diagnóstico exacto, el genetista exige una documentación amplia y detallada de la pareja, y elabora un árbol genealógico que incluye los antecedentes familiares y el estado de salud de tres generaciones: padres, hermanos e hijos, tíos y abuelos. El diagnóstico definitivo de muchos trastornos genéticos viene determinado por el fenotipo (cualidades físicas). Se valora especialmente la descripción física y los informes médicos de hijos muertos antes de nacer, durante el nacimiento o en los primeros meses. La conservación de tejido fetal resulta también muy valiosa para el diagnóstico.

A quién se recomienda

No es necesario generalizar el consejo genético a toda la población. Su Ginecólogo en Guadalajara lo recomienda en casos de:

– Antecedentes familiares de algún padecimiento genético conocido o alguna circunstancia patológica recurrente.

– Haber tenido un hijo con una malformación en una o varias partes del cuerpo: oreja deforme, exceso o defecto de dedos, asimetría en las extremidades superiores o inferiores, tamaño de la cabeza desproporcionado en relación con el cuerpo, etc.

– Haber tenido un hijo con alguna alteración metabólica.

– Haber tenido un hijo con alteraciones del crecimiento y retraso en el desarrollo, más si se asocia a signos dismórficos menores (alteraciones de un dedo, oreja, etc.).

– Haber tenido un hijo con ambigüedad genital.

Infertilidad y esterilidad.

Maternidad tardía (a partir de los 35 años).

– En caso de consanguinidad entre la pareja.

– Si la pareja sufre un padecimiento de origen genético.

– En caso de enfermedades genéticas degenerativas o de problemas de conducta cuyo origen sea genético (esquizofrenia).

– Exposición a agentes potencialmente mutagénicos o teratógenos (radiaciones, virus, bacterias, ciertos medicamentos, consumo de tabaco o alcohol, etc.).

Pruebas de diagnóstico

Cuando su Ginecóloga(o) sospecha que la pareja puede transmitir a su futuro bebé una alteración genética recomienda el consejo genético. Un genetista determina cuál es el riesgo aproximado y, si es muy elevado, puede recomendar una prueba de diagnóstico prenatal, por ejemplo, la amniocentesis.

Congestión Nasal

Congestión nasal durante el embarazo

Es muy común que se tenga congestión nasal durante el embarazo o que tengas un exceso de secreción nasal, aunque no estés resfriada ni sufras de alergias. Esta afección incluso tiene nombre: rinitis del embarazo, y se cree que afecta a por lo menos una de cada cinco embarazadas. Además de la congestión nasal, podrías tener comezón en la nariz o estornudar mucho.

Se cree que la congestión nasal ocurre debido al aumento de los niveles de estrógeno y otras hormonas producidas en la placenta, las cuales afectan los tejidos mucosos que recubren el interior de la nariz. Tener la nariz tapada puede ser algo muy molesto e incluso podría interferir en tu sueño nocturno. Si tienes asma, la congestión nasal podría agravar tus síntomas. Normalmente, la congestión nasal desaparece tras el nacimiento del bebé. Mientras tanto, puedes tomar algunas medidas para aliviarla.

La congestión nasal suele presentarse a partir de la cuarta semana de gestación, si bien algunas mujeres la perciben como uno de los primeros signos de embarazo. La congestión nasal no entorpece la respiración durante el parto, y solo en muy pocas ocasiones deriva en hemorragia.

¿Qué puedo hacer para aliviar la nariz tapada?

Los Ginecólogos en Guadalajara te recomiendan algunos de los remedios caseros que se usan para aliviar los síntomas de los resfriados, pueden ayudarte a descongestionar la nariz.

Prueba inhalar vapor, sobre todo antes de irte a dormir:

Llena un recipiente grande con agua caliente.

Ponte una toalla sobre la cabeza, inclínate sobre este recipiente y respira los vapores que suben, como si te estuvieras haciendo una limpieza facial.

Inhala y exhala varias veces.

Esto seguramente te calmará la congestión y lograrás respirar mejor. Otra opción es darte un baño calientito.

También puedes probar las gotas o los aerosoles de solución salina, que puedes comprar en las farmacias sin receta médica. Pídele al farmacéutico que te recomiende el producto adecuado. Si quieres probar un lavado nasal casero, que también funciona muy bien, haz lo siguiente:

Usa medio litro de agua templada, previamente hervida.

Agrégale una cucharadita de sal y una cucharadita de bicarbonato y disuélvelo bien.

Vierte un poco de la solución en la palma de la mano y aspírala en cada lado de la nariz. Repítelo varias veces hasta que mejores.

Prepara una solución nueva cada vez que la uses.

Cistitis

 

Cistitis durante el embarazo

La Cistitis es una inflamación de la vejiga que origina dolor y escozor al orinar. La causa puede ser bacteriana, viral o química.

Un 15 por ciento de las mujeres la sufre a lo largo de su vida y alrededor de un 8 por ciento padece una infección del tracto urinario durante el embarazo. En mujeres que ya la han sufrido antes, hay más posibilidades de que se dé durante la gestación.

Esta incidencia, sobre todo en los cuatro primeros meses de embarazo, suele deberse a que el aumento de progesterona provoca atonía de la vía urinaria, lo que, a su vez, da lugar a una mala evacuación. Cuando se trata de cistitis con hemorragia, existe amenaza de parto pretérmino.

A menudo se produce por la contaminación de gérmenes intestinales procedentes del ano que llegan hasta la vejiga.

Síntomas

Además de fiebre y dolor y escozor al orinar, la mujer siente frecuentemente deseos urgentes de micción, aunque la cantidad sea escasa. También se presentan rastros de sangre en la orina, cierto olor, dolor de espalda y molestias en la vejiga y en la zona inferior del abdomen.

Tratamiento

La mejor forma de prevenir y curar la cistitis es beber agua (de dos a tres litros diarios) y zumos de cítricos (naranja, pomelo y limón); mantener una higiene adecuada, y usar ropa interior de algodón que facilite la transpiración. El tratamiento con antibiótico durante siete o diez días cura la enfermedad e impide su evolución. Es importante detectar pronto esta infección para impedir que llegue a afectar a los uréteres y riñones. Con estas medidas y la medicación adecuada, la cistitis se cura en unos días.

Si su Ginecólogo en Guadalajara sospecha que existe una causa orgánica (poco frecuente), indicará las pruebas y exámenes oportunos (análisis de orina con muestras tomadas a distintas horas del día, cultivos de orina, citoscopia, etc.).

Cesárea de emergencia

Cesárea de emergencia en el embarazo

La cesárea de emergencia ocurre cuando la madre está dando a luz de manera natural y surge una complicación. En estos casos, la cesárea no es planificada y es efectuada como una decisión del médico en una situación crítica para salvar la vida del bebé y conservar el bienestar de la madre.

Si vas a tener un bebé, los Ginecólogos en Guadalajara recomiendan decidir antes de que llegue el momento del parto, cómo quieres traerlo al mundo. Pero incluso si se opta por un parto natural, y por lo tanto excluyes una intervención quirúrgica, puede ocurrir durante el parto que se necesite una cesárea a modo de emergencia.

Las causas más comunes por las que se practica son: prolapso (salida) del cordón umbilical, desprendimiento de la placenta con hemorragia, sufrimiento fetal agudo, detección en ese momento de una desproporción entre la pelvis materna y la cabeza fetal, y parto de nalgas que no evoluciona bien.

En ocasiones la fase de contracciones transcurre con total normalidad y nada hace presagiar la necesidad de una cesárea. No hay que pensar que esas contracciones fueron inútiles, al contrario: ayudaron a estimular el funcionamiento de los distintos órganos del bebé.

Por ser inesperada, una cesárea urgente tiene un impacto emocional mayor.

Cómo debe prepararse:

El tipo de anestesia es una decisión que toma su Ginecóloga(o) después de valorar las circunstancias de la embarazada y de su hijo.

– Si le habían puesto analgesia epidural, lo lógico es que se aproveche ésta aumentando la dosis. La madre puede ver a su hijo en el momento de nacer.

– Si van a aplicarle anestesia general, la mujer permanece en ayunas para evitar el riesgo de una aspiración del contenido gástrico hacia el pulmón. Minutos antes de la operación, se vacía su vejiga mediante una sonda y se le pone una vía en la vena del brazo para introducir suero y fármacos.

– Le pedirán que se desprenda de sus joyas y objetos metálicos y que retire el esmalte de las uñas.

Ciática

El dolor de la Ciática durante el embarazo

La ciática durante el embarazo es una dolencia que se manifiesta con frecuencia en la parte baja de la espalda, en un lado, y afecta hasta la mitad del glúteo. Cuando la ciática es bastante leve, el dolor está localizado. En las formas más importantes, en cambio, el dolor se irradia a lo largo de la pierna y llega a afectar la corva de la rodilla e incluso al talón y el pie. De hecho, éste es el recorrido del nervio ciático, que parte de la región lumbar y se extiende a las piernas.

En qué consiste

– La ciática se advierte en la pierna que se utiliza más: en la pierna derecha, en el caso de las diestras, y en la izquierda, en las zurdas. El nervio ciático permanece “atrapado” por la musculatura de la pelvis, que, durante el embarazo, tiene más tendencia a sufrir contracturas.

– El trastorno es más frecuente en la segunda mitad del embarazo, cuando el peso y el tamaño del útero aumenta y la mamá tiende a impulsar la pelvis hacia delante, para mantener mejor el equilibrio, adoptando posturas que no siempre son correctas.

– Hay mujeres más expuestas que otras: las que ya han sufrido el trastorno en un embarazo anterior, o bien las que tienen algún defecto en la columna vertebral, por ejemplo, escoliosis.

Cómo evitar que vuelva a manifestarse

– Puede ser útil practicar ejercicios que hagan trabajar a la pelvis. En concreto, en el embarazo, están indicados el stretching, la natación y el yoga prenatal. Estas prácticas resultan muy útiles, entre otras cosas, para aliviar el dolor de piernas en el embarazo.

– En la vida diaria, tanto en casa como en el trabajo, conviene evitar la posición sentada y “encajada” (por ejemplo, en un sillón), así como las posiciones fijas (como estar muchas horas delante del ordenador) o el uso de taburetes. Cuando la futura mamá se siente, es mejor que no cruce las piernas. De noche, es preferible dormir sobre un colchón rígido.

– Hay que prestar una especial atención a la elección del calzado: deben evitarse los zapatos de tacón alto o muy bajo (bailarinas y chanclas), que obligan a la columna vertebral a adoptar posturas demasiado desequilibradas. En cambio, hay que favorecer el uso de zapatos con un tacón medio-bajo (3-5 cm), que se adaptan a la curvatura fisiológica de la espalda.

 Masajes y tratamientos para aliviar el dolor

– ¿Y si el dolor ya está presente? Los Ginecólogos en Guadalajara recomiendan determinadas técnicas, como la osteopatía o el shiatsu, o bien con masajes específicos realizados con aceite de hipérico o de enebro. Asimismo, un baño caliente o la aplicación de calor local pueden calmar el dolor. De este modo, el músculo se relaja y comprime menos el nervio.

– Si el dolor es muy fuerte, se pueden tomar complementos a base de vitaminas del grupo B, que refuerzan los nervios, o bien a base de magnesio, de acción miorrelajante. En los casos más agudos, se puede recurrir a un antiinflamatorio, pero sólo bajo prescripción médica.

– Por último, una buena noticia: después del parto, una vez eliminada la compresión del nervio debida al peso de la barriga, la ciática desaparece en poco tiempo de forma espontánea.

 

Cesárea

 

Parto por Cesárea

La cesárea es una incisión que practica el Ginecólogo en Guadalajara, mediante operación quirúrgica, para extraer al bebé.  Se hace en la parte inferior del abdomen y en el segmento inferior del útero. Requiere anestesia, normalmente epidural.

Las razones que llevan a una cesárea son diversas y no hay razón para pensar que éstas se repetirán en el siguiente parto. De manera que una cesárea anterior no impide un parto vaginal. Su Ginecóloga en Guadalajara estudiará esta posibilidad, a partir de distintos factores, como el tipo de incisión en la cesárea anterior, el estado de la cicatriz, la posición del bebé (la postura de nalgas en caso de cesárea anterior suele hacer necesaria una nueva intervención), el tamaño de la pelvis, problemas de tensión arterial alta durante el embarazo u otro tipo de trastornos que afectan al bebé, como un posible peligro de sufrimiento fetal agudo. También se practica cuando la proporción entre la cabeza del feto y la pelvis de la madre es inadecuada y en caso de que a la cesárea anterior se sumen otros factores (embarazo múltiple, etc.).

Recuperación

El perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas y de la anestesia en los últimos años permite que sea una intervención con todas las garantías. No obstante, en un parto con cesárea el riesgo de infección es mayor y el médico raramente suele permitir que el padre esté presente. Aunque la permanencia hospitalaria es más prolongada que en el caso de un parto vaginal, la madre puede y debe caminar desde el primer día para facilitar la recuperación. Si el proceso de cicatrización es bueno, regresará a casa a los siete u ocho días. El puerperio transcurre igual que en un parto normal.

Esta intervención quirúrgica se aconseja cuando el parto vaginal no es posible o implica algún riesgo para la madre o el hijo:

 – Útero muy pequeño.

– Desproporción entre el diámetro de la cabeza del bebé y el de la pelvis materna.

– Dos o más cesáreas anteriores.

– Cicatrices en el músculo uterino.

– Sufrimiento fetal por falta de oxígeno.

– Algunas presentaciones del feto que impiden su salida por el canal de parto.

– Ciertas enfermedades de la madre, como hipertensión arterial o cardiopatías.

– Gestación múltiple con cesárea anterior.

– Infecciones vaginales severas y transmisibles.

– Algunos trastornos del bebé que podrían agravarse con un parto vaginal.

– Fracaso en la inducción del parto.

– Placenta previa.

– Otras causas menos frecuentes son: el desprendimiento prematuro de la placenta, el descenso de cordón umbilical, la hipertensión materna y la edad elevada de la madre.

Crecimiento intrauterino retardado

 

Crecimiento intrauterino retardado

El crecimiento intrauterino retardado (CIR) consiste en una disminución patológica del ritmo de crecimiento del feto mientras se desarrolla dentro del útero, que tiene como consecuencia que el bebé no consiga alcanzar el tamaño previsto y que, por lo tanto, tenga más riesgo de padecer complicaciones perinatales o, incluso, de morir.

Es frecuente que se utilicen expresiones como “recién nacido con bajo peso” o “pequeño para su edad gestacional”. Se considera que el peso del bebé es bajo cuando al nacer este es inferior a 2,5 kg sin tener en cuenta su edad gestacional (prematuro o no), y un bebé pequeño para su edad gestacional es aquél que está por debajo del percentil 10, pero sin que existan trastornos de desarrollo (simplemente es pequeño). Los niños que realmente presentan crecimiento intrauterino retardado son los que han tenido un crecimiento anormal dentro del útero materno que no les ha permitido desarrollar todo su potencial de crecimiento.

Causas

– Vida demasiado estresada o esfuerzos físicos excesivos.

– Algunas enfermedades de la madre durante la gestación: anemia, diabetes gestacional, hipertensión….

– Hábitos poco saludables. El consumo de drogas, alcohol y tabaco durante el embarazo se asocia con numerosas anomalías y problemas en el desarrollo del feto, uno de las cuales es el crecimiento intrauterino retardado.

– Anomalías congénitas que revistan gravedad.

– Embarazo múltiple.

– Cierta alteración de la placenta que impide que el alimento llegue a la sangre del futuro bebé.

– En la valoración del CIR también deben tenerse en cuenta otros factores, como la talla y el peso de la madre.

Riesgos

El crecimiento intrauterino retardado puede ser causante de disminución del líquido amniótico, pérdida de bienestar fetal, hemorragias y complicaciones durante el parto. Se considera una de las principales causas de enfermedad del feto y del recién nacido.

Tratamiento

Ante un indicio de crecimiento intrauterino retardado, su Ginecóloga(o) realizará un seguimiento exhaustivo de la embarazada y un control de embarazo mes a mes para vigilar su evolución. También se estudiarán la placenta, el líquido amniótico y el cordón umbilical. El estudio de la circulación sanguínea de la placenta mediante Doppler aportará una información muy exacta sobre su evolución y sus complicaciones.

Si el Ginecólogo en Guadalajara lo estima oportuno, también realizará un estudio genético, así como otras pruebas que permitan descartar la presencia de toxoplasmosis, herpes u otros virus.

Una dieta rica y equilibrada, hábitos de vida saludables, el reposo y el abandono absoluto del tabaco contribuyen al perfecto desarrollo del feto.