Cesárea de emergencia

Cesárea de emergencia en el embarazo

La cesárea de emergencia ocurre cuando la madre está dando a luz de manera natural y surge una complicación. En estos casos, la cesárea no es planificada y es efectuada como una decisión del médico en una situación crítica para salvar la vida del bebé y conservar el bienestar de la madre.

Si vas a tener un bebé, los Ginecólogos en Guadalajara recomiendan decidir antes de que llegue el momento del parto, cómo quieres traerlo al mundo. Pero incluso si se opta por un parto natural, y por lo tanto excluyes una intervención quirúrgica, puede ocurrir durante el parto que se necesite una cesárea a modo de emergencia.

Las causas más comunes por las que se practica son: prolapso (salida) del cordón umbilical, desprendimiento de la placenta con hemorragia, sufrimiento fetal agudo, detección en ese momento de una desproporción entre la pelvis materna y la cabeza fetal, y parto de nalgas que no evoluciona bien.

En ocasiones la fase de contracciones transcurre con total normalidad y nada hace presagiar la necesidad de una cesárea. No hay que pensar que esas contracciones fueron inútiles, al contrario: ayudaron a estimular el funcionamiento de los distintos órganos del bebé.

Por ser inesperada, una cesárea urgente tiene un impacto emocional mayor.

Cómo debe prepararse:

El tipo de anestesia es una decisión que toma su Ginecóloga(o) después de valorar las circunstancias de la embarazada y de su hijo.

– Si le habían puesto analgesia epidural, lo lógico es que se aproveche ésta aumentando la dosis. La madre puede ver a su hijo en el momento de nacer.

– Si van a aplicarle anestesia general, la mujer permanece en ayunas para evitar el riesgo de una aspiración del contenido gástrico hacia el pulmón. Minutos antes de la operación, se vacía su vejiga mediante una sonda y se le pone una vía en la vena del brazo para introducir suero y fármacos.

– Le pedirán que se desprenda de sus joyas y objetos metálicos y que retire el esmalte de las uñas.

Parto Natural

embarazo

Parto Natural o parto eutócico

El parto natural o parto eutócico es aquel en el que no se recurre a ningún tipo de medicación para dar a luz. Sin embargo, en las zonas en las que la tasa de cesáreas es alta, como es el caso de España y Sudamérica, se ha comenzado a usar este término para referirse a un parto vaginal.

Muchas mujeres con embarazos de bajo riesgo eligen el camino natural para evitar las complicaciones que pueden generar los medicamentos en ellas o sus bebés. Los analgésicos pueden afectar el trabajo de parto; por ejemplo, bajar la presión arterial, reducir o aumentar el ritmo del trabajo de parto, provocar náuseas y generar sensación de confusión y falta de control.

Consiste en dejar hacer a la naturaleza, sin que medie apenas tecnología ni medicación (ni siquiera de analgésicos como la anestesia epidural), recibiendo escasa o nula atención médica artificial (monitoreo fetal continuo, cesáreas o episiotomías…) y permitiendo que sea la mujer la que conduzca el proceso del trabajo de parto y el alumbramiento, de la forma que le resulte más cómoda.

Esto no quiere decir, bajo ningún concepto, que un parto natural no necesite la supervisión de su Ginecóloga(o). La seguridad durante el parto es lo más importante, para que tanto el bebé como la mamá no sufran ningún daño.

Existen numerosas técnicas para controlar el dolor durante el parto natural. Muchas mujeres pueden controlar el dolor canalizando la energía y enfocando la mente en algún otro pensamiento. Otras prefieren los masajes y la relajación durante el parto. Cada mujer tiene que encontrar el método que mejor le funcione.

Además del padre, se puede permitir que otros niños, los abuelos y los amigos presencien en parto (una práctica también frecuente en las maternidades). Después del parto, los bebés pueden permanecer más tiempo con la madre. En su forma más plena, este abordaje suele recibir el nombre de cuidado centrado en la familia.

Un parto natural puede evitarte a ti y a tu bebé la tensión y los efectos secundarios desagradables de la medicación, la cirugía y la intervención física. Muchas mujeres que son guiadas a través de un parto natural también reportan menos dolor, ansiedad, confusión y estrés que las mujeres que experimentan nacimientos con intervención médica.

El proceso del parto natural por lo general ofrece una experiencia más personal que se enfoca en el bienestar general de la madre y del bebé, lo que permite el tiempo máximo para crear vínculos emocionales y deleitarse con el gozo de dar a luz.

El tener un parto natural reduce la probabilidad de una intervención médica o cesáreas innecesarias (lo cual podría ofrecerte una recuperación más rápida) y te mantiene alerta y consciente, tanto física como mentalmente durante toda la experiencia del parto, por lo que los Ginecólogos en Guadalajara recomiendan un parto natural.