Tumor Anexial

Tumor anexial y sus aspectos clinicos

El tumor anexial representa una patología ginecológica frecuente e importante. El diagnóstico es complejo debido a que anatómicamente los anexos están formados por las trompas de Falopio, el ligamento redondo, los ovarios y las estructuras en el interior del ligamento redondo que se formaron a partir de los restos embrionarios.

El tumor anexial es el que crece afectando cualquiera de dichas estructuras. Otro de los desafíos diagnósticos está relacionado a la urgente necesidad de identificar procesos potencialmente malignos, basado en el concepto fundamental que el tratamiento temprano del cáncer está relacionado con una disminución de la morbilidad y mortalidad. La etiología de estos tumores varía considerablemente con la edad, 2 los más frecuentes son los de ovario. En general, el tumor anexial en niñas y mujeres posmenopáusicas tienen un riesgo importante de ser malignos, mientras que los que aparecen en la edad reproductiva tienen un riesgo bajo, frecuentemente se les llama “quistes funcionales“, que en la mayoría de los casos no requieren tratamiento y desaparecen espontáneamente, muchas veces sin siquiera haber sido advertido por la paciente. Se ha calculado que cerca de 1 de cada 10 mujeres tendrá un tumor anexial a lo largo de su vida, la mayoría de las cuales requerirá de una evaluación quirúrgica. Se conoce que el riesgo de que una lesión anexial sea de naturaleza maligna, aumenta con la edad y de modo tradicional el tumor ovárico que se presenta durante la menopausia es considerado como de alto riesgo de ser maligno, aumenta así el riesgo global de malignidad; para un tumor primitivo del ovario entre el 13 % de mujeres premenospáusicas y hasta el 45 % en las posmenopáusicas.

Teniendo en consideración la importancia clínica de esta entidad, se ha querido determinar la presencia de un tumor anexial teniendo en cuenta algunos aspectos clínicos y epidemiológicos.

El tratamiento depende de cada caso; en general pacientes en edad fértil -con tumores benignos de menos de 8 cm- bastará con seguimiento y control por 3 a 6 meses, donde el 80% de los casos se resolverá espontáneamente.

Aquellas pacientes en los extremos de la vida, con tumores de más de 8 cm o de características ecográficas sospechosas de malignidad, requieren de resolución quirúrgica inmediata.

Control Ginecológico

Se recomienda visitar a tu Ginecólogo en Guadalajara una vez al año, para revisar el método anticonceptivo y realizar exámenes habituales, como papanicolau y mamografía.

Los Miomas

Miomas

Los miomas son tumores benignos (no cancerosos) más comunes del tracto genital femenino. También son conocidos como fibromas, fibromiomas o leiomiomas.

Se desarrollan en la pared muscular del útero. Aunque no siempre producen síntomas, su tamaño y localización pueden causar problemas en algunas mujeres, como por ejemplo sangrado ginecológico y dolor en el bajo vientre.

Los Ginecólogos en Guadalajara desconocen las causas exactas de la aparición de los miomas, no están todavía bien establecidas, los Ginecólogos creen que se deban tanto a una predisposición genética como a una mayor sensibilidad a la estimulación hormonal (principalmente estrógeno). Algunas mujeres que pueden tener esta predisposición, desarrollan factores que permiten que estos crezcan bajo la influencia de las hormonas femeninas. Esto explicaría por qué razón ciertos grupos étnicos y familiares son más propensos a tener miomas.

Los miomas varían mucho en tamaño. En algunos casos pueden provocar un crecimiento acentuado del útero, simulando una gravidez de hasta 5 o 6 meses. En la mayoría de los casos los miomas son múltiples.

Los miomas pueden localizarse en diversas partes del útero. Existen, básicamente, cuatro tipos de mioma:

Miomas

1 – Subserosos: Aparecen y se desarrollan bajo la capa (serosa) externa del útero y se extienden a través de ésta, dando al útero una apariencia nodular. Típicamente no afectan el flujo menstrual, pero pueden causar dolores en el bajo vientre, en la región lumbar y sensación de presión en el abdomen. Suelen desarrollar un cabillo o pedículo, haciéndolos difíciles de distinguir de un tumor ovárico en la ultrasonografía.

2 – Intramurales: Se desarrollan en la pared del útero y se extienden hacia adentro, aumentando el tamaño del útero. Son el tipo más común de mioma. Pueden causar sangrado menstrual intenso y dolores en el bajo vientre y en la región lumbar y/o sensación de presión generalizada en el bajo vientre, de que se quejan muchas mujeres.

3 – Submucosos: Se encuentran justo bajo el revestimiento interno del útero (endometrio). A pesar de que son el tipo menos común de mioma, son los que más problemas suele causar. Incluso un pequeño mioma submucoso puede causar sangrado ginecológico masivo.

4- Pediculados: Son los miomas que inicialmente crecen como subserosos y se destacan parcialmente del útero, quedando ligados a éste apenas por una pequeña porción de tejido llamada pedículo. Se los puede confundir en la ultrasonografía con tumores ováricos.